Subdirectora: Daniela Montalvini.

La Subdirección de Desarrollo Sostenible con sus respectivas Subáreas de Lucha Contra el Cambio Climático y Triple Impacto, Consumo y Producción Sostenible, dependiente de la Dirección de Gestión Ambiental y Vinculación, de la  Secretaría de Estado de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la provincia de San Luis,  tiene como meta coordinar iniciativas relacionadas con el desarrollo sostenible, cambio climático y el triple impacto, diseñando políticas que contemplen aspectos económicos, sociales y ambientales para promover un desarrollo sostenible en la provincia, fomentar la innovación sostenible, estimulando la investigación y la innovación.

Se orienta a impulsar el desarrollo local sostenible y promover prácticas tendientes a la mitigación y adaptación de los efectos del cambio climático, tiene como objetivo  brindar lineamientos y sugerencias metodológicas para la incorporación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) como herramienta de gestión y planificación en la provincia.

Debemos tener en consideración que los ODS refieren a ámbitos necesarios de intervención y busca alcanzar el desarrollo sostenible, no obstante, no excluyen la posibilidad de que existan otras temáticas en la agenda que deban de ser incorporadas.

El Programa de Desarrollo Sostenible busca focalizar cuestiones tales como el fortalecimiento de las capacidades de gestión, las competencias jurisdiccionales, la focalización y  análisis de las situaciones de contexto como aspectos claves para la formulación y seguimiento de metas para el alcance de los ODS.

Todos los ejes de acción tienen como principio transversal la lucha contra el cambio climático, sea a través de sus acciones de mitigación o adaptación, en la incorporación de energías limpias en la producción o la reducción de gases de efecto invernadero.

Colocar el desarrollo sostenible económico, social y ambiental en el centro de todas las decisiones políticas, es la meta a cumplir, para generar un cambio inmediato y permanente en el desarrollo del sistema productivo, desde el diseño y ejecución de  políticas que contemplen estos tres aspectos,  no solo el aumento de la producción de las empresas privadas y el cuidado de los bienes y recursos naturales del Estado, sino también la sostenibilidad del planeta y todos sus seres vivos.

Una provincia en la que se desarrollen acciones sostenibles, tanto a nivel gubernamental como privado, en el marco de una normativa provincial que establece presupuestos mínimos de adaptación y mitigación al cambio climático (Autoridad de Aplicación de la Ley N° 27.520 “Presupuestos mínimos de adaptación y mitigación al cambio climático global” y de toda otra norma específica que esté referida a su competencia), siguiendo los lineamientos de normativas nacionales y compromisos internacionales, es una provincia comprometida con el medio ambiente y sus ciudadanos.

Gro Harlem Brundtland, ex Primera Ministra de Noruega, lo define como: “el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas” – Nuestro futuro común (Informe de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, 1987). Se trata de explotar los recursos del planeta con moderación, sin exceder su capacidad de renovación natural. El desarrollo sostenible es hoy en día una forma de producir y consumir consciente, que debemos adoptar con urgencia en la sociedad.

Podemos diferenciar cuatro grandes campos en los que se puede llevar a cabo el desarrollo sostenible:

La sostenibilidad económica, que tiene como objetivo reducir la pobreza extrema y garantizar un empleo remunerado justo para todos;

La sostenibilidad ambiental, que tiene como objetivo proteger el equilibrio natural del planeta, limitando al mismo tiempo el impacto de las actividades humanas en el planeta;

La sostenibilidad social, que garantiza el acceso a los recursos y servicios básicos para todos.

La sostenibilidad política, que es la que busca una correcta gobernabilidad para liderar teniendo en cuenta los anteriores tipos de sostenibilidad: la económica, la medioambiental y la social.

Lo ideal en cada país sería conseguir un desarrollo que sea económicamente eficiente, ecológicamente sostenible y socialmente equitativo.

El concepto de desarrollo sostenible es muy reciente. Apareció por primera vez en el Informe Brundtland establecido en el marco de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CMMAD) en 1987, presidida por Gro Harlem Brundtland. El informe Brundtland informaba de las consecuencias medioambientales negativas del desarrollo económico y proponía posibles soluciones a los problemas derivados de la globalización y del crecimiento de la población.

Unos años más tarde, en 1997, fue en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro donde se oficializó el concepto de desarrollo sostenible. La ‘Cumbre para la Tierra’ concluyó que el concepto de desarrollo sostenible era un objetivo alcanzable para todas las personas del mundo, independientemente de que fueran a nivel local, nacional, regional o internacional.

También reconoció que integrar y equilibrar las preocupaciones económicas, sociales y ambientales para satisfacer nuestras necesidades es vital para mantener la vida humana en el planeta y que ese enfoque integrado es posible. La conferencia también reconoció que la integración y el equilibrio de las preocupaciones económicas, sociales y medioambientales requería nuevas percepciones de la forma en que producimos y consumimos, la forma en que vivimos y trabajamos, y la forma en que tomamos decisiones.

Este concepto fue revolucionario para su época y provocó un animado debate dentro de los gobiernos y entre los gobiernos y sus ciudadanos sobre cómo garantizar la sostenibilidad del desarrollo. (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CNUMAD), Río de Janeiro, 1992) es el instrumento que formaliza el concepto de desarrollo sostenible a través de una serie de principios, comúnmente denominados Principios de Río.

Como una nueva hoja de ruta para lograr un desarrollo sostenible, Naciones Unidas aprobó en septiembre de 2015 la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible que plantea los Objetivos de Desarrollo Sostenible, una serie de metas comunes para proteger el planeta y garantizar el bienestar social.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada en septiembre de 2015 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, establece una visión transformadora hacia la sostenibilidad económica, social y ambiental de los 193 Estados miembros de las Naciones Unidas que la suscribieron y es la guía de referencia para el trabajo de la comunidad internacional hasta el año 2030.

La Agenda 2030 presenta una oportunidad histórica para América Latina y el Caribe, ya que incluye temas altamente prioritarios para la región, como la erradicación de la pobreza extrema, la reducción de la desigualdad en todas sus dimensiones, un crecimiento económico inclusivo con trabajo decente para todos, ciudades sostenibles y cambio climático, entre otros.

Es una agenda civilizatoria, que pone la dignidad y la igualdad de las personas en el centro y llama a cambiar nuestro estilo de desarrollo. Es un compromiso universal adquirido tanto por países desarrollados como en desarrollo, en el marco de una alianza mundial reforzada, que toma en cuenta los medios de implementación para realizar el cambio y la prevención de desastres por eventos naturales extremos, así como la mitigación y adaptación al cambio climático.